Música trap: la evolución del lenguaje de la calle

Pxxr Gvng

Los miembros del grupo Pxxr Gvng, en una imagen promocional de su disco, ‘Los pobres’. (SONY MUSIC)

Si el lector de este artículo tiene entre 15 y 25 años, probablemente no se le descubra nada nuevo. Todavía no han llegado a las radios y televisiones más comerciales, pero no paran de sonar en las discotecas underground y sus seguidores a través de las redes sociales (y sus vídeos en YouTube) se cuentan por cientos de miles. Nos referimos al trap, el género que, desde hace un par de años, ha ido creciendo en España hasta llegar a las tiendas de música.

Para buscar sus raíces, tenemos que remontarnos al origen de la palabra, basada en el lenguaje americano de los años 90. Con trap se denomina a los lugares donde hay trapicheos de droga, uno de los tópicos de este estilo que deriva del rap más clásico. No sería hasta la década de los 2000 cuando empezó a extenderse de manera masiva por todos los rincones más humildes de los Estados Unidos.

El trap utiliza la electrónica y los ritmos sincopados y cambiantes para introducir unas letras que hablan sobre las drogas, el sexo, la marginalidad o el nihilismo, en ocasiones recurriendo al insulto (más o menos inteligente) y a la provocación. Tras esta dureza en el lenguaje se esconde toda una generación de jóvenes que no ven salida a la situación de sus barrios, blanco de violencia y rechazo social.

En España, cuatro chicos afincados en Barcelona han conseguido romper los moldes y volcar su visión de la sociedad en sus maquetas. Pxxr Gvng (pronunciado en inglés Poor Gung, ‘La Banda de los Pobres’) ha liderado el género y también la polémica por sus versos cargados de dureza. Su actuación en el pasado Festival Sónar junto a Mala Rodríguez supuso el punto de partida del lanzamiento de su primer álbum, Los pobres (Sony), una declaración de intenciones que no ha parado de generar controversia.

Lo nuevo siempre genera rechazo, pero al final nos escuchan y se acaba aceptando

Cecilio G, Kinder Malo, Pimp Flaco… la lista de jóvenes que se han hecho un hueco en la escena del trap desde el ordenador de su casa sigue aumentando, como aumentan también las peleas (beefeos, en el argot trapero) entre algunos artistas, ya sea a través de su música o en sus cuentas personales en la red.

Lawer & Are, miembros del colectivo Chacal Click, también han conseguido sacar su primer álbum Zen (a la venta este viernes) apoyados por Boa Música. En él se valen de la edición de sonido y de bases más electrónicas para crear un estilo trap que ya ha generado críticas. Aunque definen su música como «urbana», han evolucionado a un género que todavía les choca a los más «puretas» del hip hop: «Lo nuevo genera siempre rechazo –dice Lawer– pero, al final, lo escuchan y se acaba aceptando, eso lo estamos viendo ahora».

Se fijan mucho en la música que se hace fuera, pero reconocen que grupos como Pxxr Gvng «han abierto mucho el camino entre la gente». «El trap es un género que acaba de despegar en España –remarca Are–, pero no tenemos ninguna duda de que se va a asentar y cada vez más personas se van a fijar en él». Sin ir más lejos, Zen es el segundo disco de este estilo de música editado oficialmente en el mercado español.

Críticas por el machismo

Grupos como Pxxr Gvng han sido objeto de numerosas críticas por sus letras con contenido machista y violento. Colectivos de trap como Las VVITCH (formado por Gala y Ricardo) denuncian esta situación, muchas veces permitida y amparada por la industria: «Muchas veces se intenta justificar su machismo con que son gente de barrio –declara Ricardo–, pero no tiene nada que ver». Consideran que el trap es machista «porque la sociedad lo es»

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